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viernes, 13 de mayo de 2011

Nadie te ha dado nada


Nadie te ha dado nada, tú lo sabes. Y lo entiendes mejor cada mañana cuando abres tu vacío a los primeros rayos del sol. Entonces agradeces tener por toda herencia tus sentidos para ese instante alado de gorriones que te hace despertar, para ese aroma florido de la brisa más temprana. Y lo entiendes mejor. Sabes que el tiempo acabará con toda pertenencia, con todo lo que aún no se posee, y hasta con esas luces que te inundan de su clara verdad. Nadie te ha dado más que órdenes, leyes y consejos a seguir, por las buenas o las malas; tristezas en la noche, frases hechas, remedios inservibles contra el frío y un poco de otras muchas vanidades. Pero tú lo agradeces. Así nunca tendrás que devolver ciento por uno de tales donaciones. Y lo entiendes. Por eso, vive en paz con tu vacío, con la luz matinal, con este aroma de soledad en flor, con el silencio que igual que tú, sin nadie, fructifica.
María Sanz

sábado, 13 de noviembre de 2010

Lamparas de arena




No alumbro.
No me muevo.
Habito
en el vacio.
Veo sombras
materiales
sobre un cielo de arena que desgarra ventanas.

Prohibido fijar carteles en la tarde.

Rosana Acquaroni

sábado, 1 de mayo de 2010

Tengo una soledad perpetua en la manos


Tengo una soledad con volumen, con forma.
ocupa un hueco en mi vientre, y remueve
la sabia de los enebros
y los entramados celulares
de la melancolía;
deforma el contenido de los sueños quiméricos
que se albergaron en el espacio tangible
de tu ausencia,
y me recuerda que eres el amor imposible
de este otoño pertinaz y ocre del que broto.

Edith Checa


domingo, 21 de marzo de 2010

Sueños de identidad


Por tus pupilas
supe que eras

al verte viéndome mirarte
a través de esos diminutos círculos
vacíos, idénticos
a todos los diminutos círculos
vacíos de todos aquellos ojos que no son
tú.

¿lo ves?

Luis Eduardo Aute

martes, 23 de febrero de 2010

Confieso que...



CONFIESO QUE...

La palabra vivida me ha ido desgastando restauradoramente.
Que sigo condenada a este fuego perverso que es la vida y
que mi hacienda es dura:
Siempre he venido de mi propio reino y siempre fui mi
propia disciplina.


Rosa Díez

sábado, 16 de enero de 2010

Nada en el horizonte


Hoy
tampoco ha habido islas
que abracen paraísos

La herida
no ha cesado de adentrarse

Nada en el horizonte

Solo un extenso mar de parafina
superficie indeleble,
sabana extendida

estela funeraria
que aguarda ser tallada
para siempre.

Rosana Acquaroni

viernes, 4 de diciembre de 2009

Signo de infinito


Nadie escucha mi voz, si rezo o grito:
soy isla aislada al tallo de los vientos...
Puedo volar o hundirme... Puedo, a veces,
morder mi cola en signo de infinito.

Dulce Maria Loynaz

miércoles, 19 de agosto de 2009

Repentina luz


Ya estuve antes aquí,
pero cuándo o cómo no lo puedo decir:
recuerdo la yerba detrás de la puerta,
el dulce olor amable,
el suspiro, las luces en torno de la orilla...

Rosetti

domingo, 21 de junio de 2009

No pronuncio tu nombre...


No digo las palabras que debiera decirte.
Te miro.
Te contemplo.
Te observo.
Ojeo las esquelas y el tiempo de las nubes.
Luego digo algo inútil,
mágico
irreparable.
Digo cosas curiosas como decir:
qué tal, hace calor, te quiero,
anoche he deseado tu cuerpo nuevamente.
Pero nada se oye dentro de las paredes.
Tu me miras inquieto,
decidido,
cobarde.

(mi corazón empieza a deslizarse
por la suave pendiente de tu pelo)
Del amor imperfecto. Elsa López

lunes, 18 de mayo de 2009

Se nos fue el poeta



"Si alguna vez me suicido será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso. Quisiera quedarme en la cama hasta tarde, por lo menos hasta las nueve o las diez, pero a las seis y media me despierto solo y ya no puedo pegar los ojos. A veces pienso qué haré cuando toda mi vida sea domingo."
(La tregua, Mario Benedetti)

Mario Benedetti nos dejó este domingo a los 88 años, hoy la literatura universal siente un desgarro por este uruguayo sencillo.
A Benedetti le debo la delicia que me produce leer sus textos. Me emociona su conmovedora humanidad y su estilo, su cercanía y su complicidad.

viernes, 15 de mayo de 2009

Tregua



Tregua para bañar el pensamiento, para lavarlo y perfumarlo, para raspar la rémora de sargazos.
Tregua para quien bebe un vaso de vino y la nostalgia te obtura la garganta.
Tregua para quien pide amor y le dan una piedra de pirex. Para quien se acuesta solo y confunde su olor con el de otro.
Tregua a los que han llevado a la plaza pública los diminutos goces del esclavo. Para quien cabalga una jornada y encuentra una fuente y el agua es morada y sabe a besos.

María Rosal

lunes, 6 de abril de 2009

Sueños desde el sotano


¿Qué ocurre si, como en el sueño
invitados a ir hacia no hay donde;
lo que vemos al final no es,
el resumen de nuestra vida,
pasando velozmente por nuestro cerebro,
sino el mosaico completado de otra vida posible,
el cuadro final de las ausencias,
los probables que se rozaron,
los aún no interrumpidos,
asegurando su residencia?


Rosa Lentini

sábado, 21 de marzo de 2009

Apunte para una oda



Mi alma como una yedra de luz y verde escarcha,
por el muro del día sube lenta a buscarte;
caracoles de plata las estrellan me envuelven,
pero nunca mis manos hallaran tu perfume.

Federico García Lorca
Apunte para una oda 1924

sábado, 21 de febrero de 2009

Carta para un hijo imaginario y otras desmemorias


Te escribo esta carta
sentada en la arena de un mar que no existe.

Cuando la leas,
sentirás el oleaje del planeta inventado,
las golondrinas cruzando el ocaso
y las gaviotas sin temor a la furia de las olas.

Un sol hermoso ilumina el sitio en donde habito:
una ventana inexistente
desde donde miro a los transeúntes escondido tras las cortinas.

Desde esa ventana imaginaria
puedo reconocer tu rostro entre miles.

Podría ser el rostro mío perdido que no conozco,
perdido entre otros rostros perdidos
que se encuentran sólo para desaparecer.

Pero, hijo querido, como tú no existes sino en mi imaginación,
y como tan lejano puedo ser desde tu inexistencia,
puedes si lo deseas negar la sangre con que te he soñado.

Al fin apenas éstas son palabras lanzadas a una noche
que empieza a crecer dentro de mí, pero que no existe:
aunque brillen algunas estrellas
como brillan las mínimas luces
sobre una botella lanzada al mar
por un alma cansada ya de su soledad.

Bernardo Reyes

miércoles, 14 de enero de 2009

Soy como los animales


Soy como los animales
presiento la desgracia en el aire
y no duermo sobre arenas movedizas

Soy como los animales
sé pisar en la oscuridad, y
podría volver con los ojos vendados
a mi vieja casa en las colinas

Soy como los animales de hocicos mojados
olfateo en el cielo
la carga de la tormenta eléctrica
y desconfío de los pasos que no conozco

Extracto del poema "Autorretrato"
de Pido que vuelva mi ángel