
El «
cariño, esta noche no me apetece, tengo un horrible dolor de cabeza» no se debe considerar una excusa, o no siempre, al menos: puede tratarse de un problema llamado cefalea sexual, un dolor de cabeza, a veces fulgurante, que se produce antes, durante o después del coito. Y cuyas víctimas son, en su mayoría hombres: un 70 por ciento.
Entre el 0,4 y el 1 por ciento del total de las cefaleas que traen de cabeza a cuatro millones de españoles tienen su origen en el ímpetu sexual. No hay que tomárselo a broma, en cualquier caso: cuando se sufra por primera vez y sea explosivo (la duración varía de un minuto a tres interminables horas) hay que correr al médico para asegurarse de que no es una señal de alarma que anuncie la ruptura de un aneurisma intracraneal o la disección de una arteria cervical. Calmados los ánimos, la cefalea se puede considerar benigna y puede tener solución con ejercicio, perdiendo peso y poniendo el alcohol y el tabaco a buen recaudo.
Según un estudio de la Fundación Migraña, el 45 por ciento de las personas con dolor de cabeza cree que su vida sexual es regular o mala. Un 13 por ciento, por el contrario, dice que el dolor del seso desaparece con el placer del sexo.